Escuela de idiomas en la isla e Ischia, Sud Italia: italiano, inglés, alemán, ruso, español, francés
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LA NATURALEZA

LA FLORA
Un escenario único, la naturaleza mediterránea, es el marco que acompaña la vida de los isleños y de aquellos que visitan la isla para pasar sus vacaciones. Lo que más llama la atención, observando la isla, es el verde que se propaga con diferentes matices que caracterizan la morfología del territorio. Trepando en torno a los viejos crateres, en la parte más alta, se nos pierde la vista por vigorosos bosques de castaños y acacias, en las zonas escarpadas y a lo largo de las pendientes se alzan robles seculares a menudo rodeados por encinas siempre verdes y fresnos perfumados. El antiguo dinamismo geológico ha determinado una serie de mesetas muy fértiles como la de Testaccio y la de Piano Liguori, bordeadas por colinas cubiertas por viñas y ricos frutales. En una estructura tan variada, la naturaleza se regocija al regalar a la isla verde otras formaciones vegetales de notable interés, la denominada mancha mediterránea, por ejemplo, encuentra aquí un espacio ideal gracias a las condiciones de microclima extremadamente favorables, que han permitido su desarrollo y conservación. 
Con el término de “mancha” se trata de denominar la densa vegetación boscosa siempre verde típica de las regiones costeras del Mediterráneo. Estas regiones están carcterizadas por el clima moderado, con inviernos lluviosos y veranos muy secos (clima mediterráneo). Los caracteres esenciales de la mancha son: predominio de arbustos y pequeños árboles siempre verdes y esclerófilos: acacias, madroños, laureles, tomillos, mirtos, almácigos, vegetación notablemente compacta, complicada por el desarrollo de plantas lianosas o enredaderas: zarzaparrillas, helechos plumosos; pocas plantas herbáceas debido a la densidad de la vegetación que limita el paso de la luz. El clima mediterráneo es moderado, con veranos largos y áridos. Como consecuencia de ésto falta un período de reposo invernal para la vegetación, que por el contrario sufre un paro de la actividad en pleno verano para luego volver a iniciar con la caída de las primeras lluvias otoñales y el descenso de las temperaturas. Entre las especies más representativas de este tipo de vegetación recordemos el olivo y la acacia, como elementos arbóreos, y entre los arbustos, se destaca el madroño, el mirto, la adelfa, el laurel, las ladiernas y los lentiscos. No olvidemos la solaridad y la elegancia de las retamas o gayombas, los cistos y los brezos, cuyo perfume inconfundible anuncia la primavera isleña. Las plantas de Ischia, nacidas del patrimonio del suelo volcánico y la fuerza del sol ischitano, adquieren  características y aromas del todo especiales. Son pues plantas de la salud, de la belleza y del amor, que aumentan la atracción y el interés de un mundo silencioso y misterioso, absolutamente indispensable para el afán del hombre moderno. 

LA FAUNA
Debido a su naturaleza geológico y la ausencia de aguas y de praderas, la isla no cuenta con muchas especies animales silvestres peremnes. Entre los mamíferos faltan los mustélidos, los lepóridos, los cánidos y los erinacéidos; es decir que no encontramos al tejón, la comadreja, la garduña, la mofeta, el zorro, el erizo y la liebre, pues encontraremos tan sólo al conejo silvestre “Oryctolagus cuniculus” introducido por el hombre, y entre los roedores menores, un sólo representante de los múridos: el ratón de campo “Apodemus sylvaticus” que la población local llama “topaccio”.  La tala de los bosques, la fuerte antropización de la isla y la masiva y desordenada presencia de los turistas han influido en la distribución de las especies animales restringiendo las áreas de difusión de los silvestres. De todos modos, desde el punto de vista de la población animal, la zona es interesante, especialmente durante la primavera y el otoño, toda vez que está situada a lo largo de las líneas de ruta de las aves migratorias, lo cual se puede observar en el pinar de Castiglione, en el bosque de Monte Caruso, en el bosque de Pietra Marina y en los de las pendientes septentrionales del Epomeo. Entre las principales aves se paso se detienen las codornices, las tórtolas, la paloma zurita y la paloma torcaz, la becada, el zorzal, el mirlo que se queda muy raras veces, el estornino, los fringílidos en general y algunos rálidos, entre los mayores se pueden observar raros ejemplares de grullas como la cigüeña y la garza. Entre los reptiles están presentes algunos representantes de familias típicas del área mediterránea meridional. Entre éstos recordamos al geco verrugoso  (Hemedactylus turcicus). La tarántula mauritana, crepuscular, nocturna y vivaz trepadora solitaria, es el arácnido más calumniado de Italia por su aspecto repulsivo y feo, y en parte por las leyendas y supersticiones tan antiguas como el hombre mismo; la lagartija común  (Podareis sicula) y la culebra del collar, que es la sepiente italiana más común.   

EL FONDO DEL MAR
Las costas que delimitan la isla resultan muy variadas, a las partes de acantilados altos con bordes irregulares siguen los tramos de playas de arena de muy diferente granulometría. Se va desde las decenas de metros de la costa norte de la isla a algunos centenares de metros, a lo largo del promontorio de Sant’Angelo. Son numerosos los organismos que viven en el fondo del mar en  todas las diferentes batimetrías, desde los escollos emergidos hasta las grandes profundidades de la plataforma continental. Encontramos bien representados a todos los organismos típicos del Mar Mediterráneo: erizos, cabrillas piedreras, mejillones, pulpos, calamares, mújoles, verrugatos, chernas, rascacios, dentones, castañuelas y doncellas multicolores que nadan entre las algas, las gorgonias y en medio de la policromía coralina. En particular encontramos numerosas colonias de coral rojo y negro, pero lamentablemente la especie está amenazada de extinción por la contaminación y por la predación humana debido a su valor comercial, su crecimiento es muy lento, de 3 a 4 cm cada 10 años, y no logra compensar la disminución.

      La posidonia oceánica forma praderas que se pueden extender desde 0 hasta 40 m de profundidad en aguas muy limpias. La regresión del límite inferior de las praderas, es un índice de la disminución de la limpieza del agua y por tanto, es un indicador de la contaminación. La posidonia oceánica es endémica del Mediterráneo, es decir, se desarrolla solamente aquí, además de la Austrialia. La gran extensión de posidonia oceánica en torno a la isla constituye una riqueza para el fondo del mar, debido a sus innumerables acciones:  el tejido formado por las raíces y los rizomas estabiliza el fondo marino, reduce la fuerza de las olas protegiendo las costas, produce una enorme cantidad de oxígeno mediante la fotosíntesis, es utilizada como refugio y como fuente de alimentación, la planta misma y los epífitos que viven en ella, por parte de numerosas especies de peces, moluscos, equinodermos y crustáceos (Mazzella et al, 1986).
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